UN BRAZO ROBÓTICO MOVIDO CON LA MENTE.
Erik Sorto, un californiano de 34 años, lo ha comprobado por sí mismo. Cuando tenía 21, por culpa de una herida de bala, se quedó tetrapléjico. Lleva 13 años paralizado de cuello hacia abajo y ahora, un grupo de científicos ha logrado que pueda mover un brazo robótico sólo pensando en ello y utilizando su imaginación.
De forma voluntaria, Erik se sometió a una cirugía experimental en el Hospital Keck de USC el 17 de abril de 2013. En unas cinco horas, los cirujanos le implantaron dos conjuntos de microelectrodos (elaborados por la Universidad de Utah) en el cerebro, con el objetivo de registrar pulsos de electricidad de las neuronas cerebrales (a través de casi 100 puntos de contacto) con los que poder movilizar un brazo biónico externo, situado a su lado
(Manuel Jesús Sillero López)
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