El
excesivo peso, así como el uso inadecuado de las mochilas puede
provocar dolores en la espalda, cuello y hombros, así como
contracturas musculares, mala postura, e incluso la desviación
lateral de la columna (escoliosis).
Durante
cinco días a la semana y por casi nueve meses, los niños llevan una
mochila más grande que su espalda, con un peso mayor que no guarda
relación con su edad. El peso de la mochila no debe superar un 10%
del peso del estudiante. Es decir, si el niño pesa 40 kilos, en su
mochila no debe cargar más de 4 o 5 kilos.
La
mala distribución del peso al llevar la mochila sobre un solo lado
produce una sobrecarga no solo en el hombro sino en la mitad del
cuerpo, originando la alteración del eje de la columna vertebral
especialmente a nivel del dorso causando problemas de postura.
Si
se opta por las maletas con ruedas, el asa tiene que regularse a la
altura de la cintura y sobre todo empujarla siempre hacia delante con
las dos manos, y evitar arrastrarla con una sola mano desde atrás.
Los
padres deben estar alerta ante cualquier molestia de sus hijos y
llevarlos al especialista para la evaluación, diagnóstico y
tratamiento oportuno, a fin de evitar mayores complicaciones, pues
que en la adultez pueden aparecer dolores de espalda que podrían ser
crónicos.
Para
evitar problemas en la espalda, es importante también sentarse
correctamente: colocándose hasta el respaldar de la silla, apoyar
los pies en el suelo con las rodillas flexionadas y a la altura de
las caderas, mantener la espalda recta con el apoyo de los antebrazos
y los codos sobre la mesa.
Este es un tema que aunque parezca no tener importancia, a la larga puede tener graves consecuencias. Para evitar el peso, los libros se han dividido en tres o cuatro partes para no llevar todo el libro. Otra manera de evitar este problema es utilizar el "carrito" pero es costumbre se ha perdido.
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