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miércoles, 29 de abril de 2015

Terremoto de Nepal

Los hospitales de la capital nepalí, Katmandú, se encuentran al límite de su capacidad mientras continúan llegando heridos desde otros distritos del país afectados por el terremoto que sacudió el sábado la nación del Himalaya.
A medida que mejoran las vías de comunicación con Katmandú, va conociéndose la magnitud de la catástrofe en otras zonas del país, desde donde el flujo de víctimas con serias lesiones hacia los hospitales capitalinos no deja de aumentar, informa hoy el diario nepalí Kantipur.
"El hospital ya está colapsado por el número de pacientes, mientras gente que proviene de más allá del Valle (de Katmandú) continúan llegando", aseguró al rotativo el doctor Swoyam Prash Pandit, director del hospital Bir, el principal centro médico de la capital nepalí.
El departamento de traumatología del hospital se encuentra ya copado por 200 pacientes y han sido movilizados 300 médicos, de acuerdo con Pandit, que pidió la llegada inmediata de ayuda, pues están a punto de quedarse "sin medicinas y material médico".
Situaciones similares se viven en otros centros hospitalarios de la capital, después de que el terremoto de 7,8 grados del sábado y unas 60 réplicas causaran más de 5.000 muertos, unos 11.000 heridos y medio millón de desplazados.
Decenas de cadáveres son incinerados a diario desde el domingo en Pashupatinath, emblemático lugar de cremación de Katmandú, donde las familias aguardan su turno para despedir con los ritos hindúes a las víctimas del terremoto.
"Normalmente entre seis y siete cuerpos son quemados en este lugar. Sin embargo, debido al enorme terremoto se ha convertido en un lugar muy concurrido y sin sitio disponible para quemar los cuerpos", explicó el vecino de la zona Keshav Subedi.
Este maestro de 35 años asegura que ha estado en el lugar de las cremaciones desde el día del seísmo y calcula que al menos 200 cadáveres fueron incinerados sólo entre el domingo y el lunes.
En Pashupatinath, el punto más sagrado para el hinduismo en el país, cada cuerpo es quemado sobre una pila de madera en una de las 15 escaleras de acceso al río, adonde se tiran posteriormente las cenizas de los fallecidos.
No obstante, hasta cinco cuerpos son incinerados estos días en una misma hoguera.
Aproximadamente cada dos horas, tiempo que tarda en arder cada cadáver, uno nuevo es colocado encima de una pila de madera.
Vecinos y curiosos observan desde la otra orilla cómo las pérdidas humanas de la tragedia se convierten, una tras otra, en ceniza.
El peor seísmo ocurrido en Nepal en los últimos 80 años ha dejado una huella imborrable en Katmandú, donde comienza a llegar ayuda internacional mientras la ciudad intenta desesperadamente volver a una normalidad que tardará mucho en llegar.

Antonio García López 4ºB

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